¿Cómo es tu día ideal?
Si me lo preguntaran a mí, probablemente proyectaría el mar, la música y una buena conversación entre amigas en un ambiente más bien cálido. Para Maria Costa, sin embargo, los esenciales son otros. “Un día en la montaña con la gente que quiero. Y hacer una buena comida (me gusta mucho comer bien)”.
Pues tampoco es mala opción.
Pero, a ver, ¿quién es Maria Costa? Esquiadora de montaña. ¡Olímpica! De Santpedor, pero viviendo en Font Romeu desde los 15 años. Ahora tiene 23, está graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y cursa un Máster en Marketing Deportivo y Patrocinios. Alegre, activa y con ganas de vivir nuevas experiencias.

Maria cuida tres verbos insaltables como alguien que pone troncos al fuego que la calienta: comer, dormir y entrenar. Sus padres fueron quienes pusieron la semilla del deporte en los ojos de una niña que crecía entre el verde y el blanco, hasta el punto de hacerlos inseparables: “Desde que nací, subíamos los fines de semana a la montaña. Me lo han puesto muy fácil, porque ellos también aman la montaña”. Todo se hereda, claro. También las cosas buenas.

El interés en la alimentación no llamó a su puerta hasta que también lo hizo el objetivo más importante de su vida: ir a los Juegos Olímpicos de este invierno de 2026 —objetivo, por cierto, cumplido con nota—, y ahora incluso en verano, fuera de competición, sigue teniéndola en cuenta para rendir al máximo y prepararse para el reinicio de la temporada de esquí.

Antes de entrevistarla, me documento un poco sobre su vida y veo que no solo esquía, sino que también corre y va en bicicleta. Pero hay una cosa que, por mucho que busque, no cambia: siempre está en la montaña. Y sí, tal como empezaba a intuir, me clava la primera daga: “no soy muy fanática del mar”. Bueno. No pasa nada. “El verano pasado fui un día”. Vaya. “Puedo vivir sin el mar”. Tercera y última daga. Suspiro.

No obstante, nos unen más cosas de las que nos separan. Por ejemplo, el poder de confiar. Cuando le pregunto qué es lo que la hace sentir más orgullosa de sí misma, no lo duda: “haber luchado siempre y confiado en el proceso. Creer que era posible, que podría conseguirlo, y haber continuado a pesar de que no siempre vaya bien”. A mí me parece que esa fe, mezclada con la muy honorable perseverancia, tiene algo que ver con el hecho de que haya acabado llegando a la categoría absoluta de su disciplina, la sénior, y estando entre las mejores del mundo.

“El no ya lo tienes. Inténtalo”. Pues sí. Maria sabe que aún le queda mucho por mejorar, pero eso no debe impedirle valorarse en todo lo que hace bien. Eso sí, tiene claro que, además de trabajar en la resistencia, quiere ser más ordenada (“pobre compañero de piso”) y más consciente en la alimentación y el descanso: “siempre me movía”. Ya ves, qué problema, dirían algunos. Para una deportista de élite como ella, sí, claro. Hay que ir a dormir temprano y hacerlo de manera regular, le dijeron —y por muy obvio que parezca, yo hace años que no lo hago.
Por suerte nuestra (y suya, esperemos), Maria recomienda consumir Salssa. “Lo utilizo de verdad, tanto en carreras como entrenamientos. Va muy bien para molestias estomacales, que a veces tenía”.
Y lo más importante, no nos engañemos: “tiene buen sabor”.
Perfecto. A nosotros también nos gusta comer bien.
